jueves, 13 de agosto de 2009

Reproduzco uno de los capítulos de la tesis que como comentaba leí el pasado mes de marzo en la Universidad de Vigo. Creo que es el que ofrece una idea más clara de los vigueses de los años 70. Sobre sus actitudes y comportamientos o a partir de ellos se construye una identidad que va evolucionando hasta ahora. La imagen de Vigo y lo que los vigueses creen que es su ciudad, son los responsables, en gran medida, de su política municipal, de la creación de nuevas empresas, de su turismo marítimo que vive un buen momento, de la llegada de inmigrantes, de la atracción de capitales y de la decisión de quedarse en la ciudad de muchos de sus titulados que tradicionalmente buscan trabajos en otros lugares.


Las actitudes sociales de los vigueses.

Para evaluar los procesos de comunicación persuasiva que desarrolla una organización tales como las distintas técnicas de Relaciones Públicas que utiliza, es necesario conocer a los receptores, a los diferentes grupos de público a los que van a dirigirse esos mensajes. Cuando se realiza un estudio sobre las técnicas de comunicación que se han venido utilizando en los últimos 30 años de una ciudad, es necesario establecer cuál fue el discurso social, el contexto socio cultural, sobre el que se construyó y en el que incidieron los discursos de cada una de las organizaciones objeto de ese estudio.
La estructura de pensamiento tanto individual como grupal es la ideología como llama Sorokin, la cultura ideológica (cultura como conocimiento que propicia nuestras convicciones, el orden que guardamos de este acervo grupal que hacemos nuestro). La conducta sería un segundo plano cultural. Este se corresponde con la resolución que tienen más que ver con el orden del sentimiento. El tercer plano de la cultura estaría compuesto por los vehículos materiales de que nos valemos, y a los que imprimimos nuestras intenciones
[1].

Es preciso, por tanto, interpretar una foto fija de ese conjunto ordenado de actitudes sociales que constituyen el sistema de valores con el que el individuo interpreta la conducta pública de las organizaciones en un momento dado.
Del mismo modo que lo paleontólogos infieren los valores y la conducta de los pueblos primitivos a través de sus viviendas, sus monumentos, los utensilios que utilizaban y de los rastros de su quehacer cotidiano, es decir, los medios materiales de que se valían y como los usaban, para desvelar esa fotografía de los vigueses de 1979 se van a utilizar sus productos culturales de entonces.
Las actitudes sociales o el sistema de valores de los vigueses
[2] a finales de la década de los 70 del siglo pasado no es el de los habitantes de una ciudad industrial típica, Vigo es un puerto pesquero y comercial, abierto al Atlántico y lo es desde que fue colonizado por los romanos.
En los procesos cognitivos, emotivos, conductuales y sociales son múltiples las funciones que desempeñan las actitudes. Las principales funciones resulta ser cognoscitivas. Las actitudes están a la base de los procesos cognitivos-emotivos prepuestos al conocimiento y a la orientación en el ambiente. Las actitudes pueden tener funciones instrumentales, expresivas, de adaptación social. Este concepto resulta central en toda la psicología social porque tiene una aplicación en muchos campos distintos:
* frente a objetos o conductas especificas con finalidades predictiva de la conducta, en los estudios de mercado..
* grupos o minorías étnicas, mediante el estudio de los prejuicios y de los estereotipos.
* Fines y objetivos abstractos, donde este tipo de actitud esta definido como valores personales.
* Las actitudes en relación a sí mismo, definido como autoestima
[3].
El 6 de abril de 2008, Faro de Vigo, publicaba en sus páginas centrales un reportaje sobre la apertura de nuevos yacimientos arqueológicos con piezas de más fábricas de salazón, salinas, utensilios y restos humanos que ponen en evidencia como a los antiguos castros celtas, que por razones defensivas fueron construidos en las cimas de los montes que rodean el casco antiguo de la ciudad, se añadieron nuevos asentamientos más cerca del mar por el que llegaban y del que se obtenían la mayoría de los recursos. Parece que en los siglos cuarto y quinto de nuestra era se comerciaba desde Vigo con otros puertos y que su principal producto era el pescado en salazón y, probablemente, la propia sal. Comienza, pues, muy pronto, esa vocación de los vigueses de vivir el mar como fuente principal de recursos y vía de comunicación con otros pueblos.
Otra aportación, esta del siglo XIX, a la actividad pesquera de Vigo, fue la de los pescadores vascos y catalanes que trajeron nuevas embarcaciones que multiplicaron la capacidad de captura de pescado primero y desarrollaron las técnicas de conservarlo después. Las familias de estos emprendedores se sumaron a la burguesía local aportando nuevas actitudes hacia el trabajo y las actividades económicas que forman parte del acervo local y son elementos singulares del carácter de los vigueses.
Este impulso a la pesca y a la conserva dio lugar al desarrollo de la construcción naval y de otras muchas actividades industriales afines que habían convertido a Vigo en una ciudad industrial a mediados del siglo XX.
El desarrollo industrial y comercial atrajo a Vigo a gentes de toda Galicia que multiplicaron su población en unos pocos decenios, por lo que se la considera una ciudad de aluvión.
No se debe olvidar la contribución de los indianos, de los emigrantes retornados que decidieron recalar en Vigo en invertir lo que habían conseguido en América, algunos de ellos tuvieron comportamientos filantrópicos y mantuvieron talantes liberales. A ellos se deben las primeras piedras de la infraestructura cultural de Vigo y probablemente esa idea de que el trabajo conduce a conseguir los objetivos que cada uno se proponga.
En 1979, Faro de Vigo publicaba en su primera página la crónica de los premios de la crítica de Galicia, que se hicieron coincidir con “O día das letras galegas”. El Círculo Orensán Vigués, la organización cultural promotora de los “Premios da Crítica” había adquirido relevancia y cierto nivel de popularidad desde que Bieito Ledo fue elegido para dirigirla. En 1979 el “Circulo” había generado la expectativa de convertirse en un medio potente para promover y difundir iniciativas culturales, en una ciudad con el sentimiento de que había tenido y tenía grandes déficit en ese ámbito.

"EN VIGO FORON ENTREGADOS NUNHA CEA, OS «PREMIOS DA CRITICA»
Onte celebrouse en toda Galicia o «Día das Letras Galegas», que en Vigo tivo unha especial significación concretada na «cea das letras», celebrada na noite da víspera, Nas fotos de Cameselle, un aspecto da cea e as seis persoas que recolleron os premios; de esquerda a dereita, Francisco Taxes (que recolleu o concedido o grupo «Troula»); Manuel Núñez (historiador premiado pola sua obra de estudo do prerrománico), Francisco Fernández del Riego (recolleu o concedido o Seminario de Estudos Galegos). César Cunqueiro (recolleu o de Creación Literaria concedido o seu pai, Alvaro Cunqueiro), Torres Queiruga (que recolleu o premio de Ensaio concedido a Albino Prada e Abel López e Roxelio Groba, co seu premio de Múseca.
[4]"
La emigración a América.
Una de las actividades portuarias que más huella han dejado en la urbe gallega es el tráfico de viajeros. En los siglos XIX y XX había diferentes líneas marítimas que conectaban esta ciudad con América y para emigrar allí llegaban a Vigo los gallegos del interior. Como era la última ciudad que veían al abandonar Galicia y, en muchos casos, la primera ciudad que veían, al retornar, Vigo se convertía en una de sus opciones para instalarse.
Los indianos que hicieron fortuna no sólo invirtieron, dinamizando la economía local, sino que trajeron consigo unas actitudes que la literatura y el periodismo convirtieron en anecdóticas, pero esa circunstancia no impidió que contribuyeran a formar las actitudes sociales de Vigo, como la tolerancia, el respeto por el trabajo ajeno y ese cosmopolitismo de las grandes ciudades portuarias que viven de cara al mar y analizan lo nuevo con escasos prejuicios.


2. La colonia ourensana.

En 1982, La Voz de Galicia publicaba un reportaje que analizaba algunas de las actitudes sociales de los vigueses, las más singulares. El objetivo del reportaje era hacer público un dato, trascendente, que la colonia orensana de Vigo supera los 60.000 habitantes.
Bieito Ledo, presidente del Círculo Ourensán Vigués, apuntaba las que en su opinión son razones sociológicas que justifican esta presencia de orensanos en Vigo. «Los gallegos de la zona sur emigran a América tomando como punto de partida marítima el puerto de Vigo. Se instalan principalmente en Venezuela y Méjico y el noventa por ciento de los que vuelven invierten su capital en esta ciudad y en dos negocios perfectamente definidos, Los de Venezuela en la construcción y los que regresan de Méjico en el ramo de la mueblería. Según Ledo, calles como Camelias, Venezuela o Torrecedeira, que hace quince años prácticamente no existían fueron levantadas casi en su totalidad por constructores orensanos. Por otro lado un elevado porcentaje de comercios de muebles, sobre todo los que se sitúan en las inmediaciones de unos grandes almacenes pertenecen a familias que regresaron de su emigración en Méjico y que, evidentemente, traían muy bien aprendido ese oficio...
Faro de Vigo, 18 de mayo de 1979, p. 19. ¿Qué características especiales poseía y posee la ciudad para convertirse en un imán irresistible?
Al respecto el presidente considera que Vigo se presentaba como una ciudad abierta, permisiva, liberal, cosmopolita y sobre todo con un clima extraordinario. Más adelante los orensanos descubrían en Vigo y sus playas el lugar idóneo de veraneo. Sobre este particular las anécdotas y comentarios son de los más variados y merecen un tratamiento aparte.
El gran milagro de hacer las «otras Américas» en Vigo y sobre todo en materia de multiplicación de viviendas lo realizaron esos avispados orensanos reintegrados de Venezuela, gracias o a costa, según se mire, de otro emigrante, el que más tarde, en los años sesenta, salía hacia Europa. Bieito Ledo exponía el curioso proceso. «Entre varios socios compraban un terreno con la pequeña fortuna adquirida en América. Sobre esa parcela y un plano ofrecían el piso al otro emigrante al «europeo» que pensaba en una futura residencia en Vigo. Antes de comenzar el edificio pagaría la tercera parte, con el piso, a medio hacer, otro tercio. Y a la entrega de las llaves, el tercio final. Quiere esto decir que con la primera aportación del futuro propietario, prácticamente se había financiado el costo total de las obras y los otros dos tercios se convertían, en la mayoría de los casos en beneficios para el constructor. El orensano se ganó con este proceder el ser conceptuado por unos, como hábil, inteligente y emprendedor y por otros catalogado con el único calificativo de especulador.
Atmósfera cultural pequeña
Sin embargo, no todos los oriundos opinan que Vigo es un paraíso para el forastero. Xesús Alonso Montero, que reside en Vigo desde el año 1976 dice «Puesto que no soy político no tengo porque piropear a la ciudad de Vigo. Reconozco que no tiene la dimensión elitista que caracteriza a alguna otra ciudad gallega, pero desde luego tiene poco de entrañable. Por el contrario, es una ciudad dura, hostil, violenta y difícil». Alonso Montero opina además que Vigo es una ciudad de «atmósfera cultural
[5] pequeña». Para este escritor gallego, Vigo se presenta, para el orensano como gran ciudad que asciende económicamente y que se muestra atractiva en ese sentido. Por otra parte entiende que el orensano busca, en Vigo sus playas y demás aspectos recreativos en tiempo de vacaciones. Y aún existe otro aspecto que la hace atractiva para quienes establecen sus empresas en ella: La cercanía con Portugal. «Vigo es un trampolín de lanzamiento hacia mercados del norte del país vecino>.
Jesús Alonso Montero, aunque se crió en la localidad orensana de Ventosela, recuerda que accidentalmente nació en Vigo.
[6]Entronque con lo rural
Pero si bien es cierto que los orensanos en general se mueven por Vigo como por su propia casa y que algunos han olvidado su origen, existe un fenómeno, apuntado por Bieito Ledo y de fácil comprobación: «Vigo está profundamente conectado con el Mundo rural y especialmente con el de la provincia de Orense>. Cada viernes por la tarde se produce la huida masiva hacia la aldea. El domingo por la noche los coches regresan cargados de avituallamiento para toda la semana. Es una clara demostración de que quienes hoy pueblan mayoritariamente Vigo tienen sus raíces en el campo gallego.
Hay otro dato más que añadir a la hora de explicar esa tendencia ruralista de esta urbe. No existe un auténtico cinturón de barrios dormitorio como en la tradicional ciudad industrial. Sus alrededores aparecen sembrados de viviendas unifamiliares, la mayoría de ellas con huerta, que más parecen un inmenso pueblo que los arrabales de un núcleo fabril.
Por otra parte, mientras durante todo el año se produce esa salida periódica que apuntábamos, en los meses de verano cambian las tornas y se observa una masiva llegada de orensanos que abarrotan las playas de los alrededores de la ciudad. Un domingo cualquiera del mes de agosto es habitual la presencia de una veintena de autocares con matrícula OR en los alrededores de Samil, que al caer la tarde recogen a sus ocupantes y los llevan al lugar de origen. Confirmado pues que Vigo es el puerto y la playa de Orense
[7].


3. Dos mentalidades, dos modos de vivir diferentes

Sacar conclusiones sobre el sistema de valores de los habitantes de una ciudad tan heterogénea como Vigo, cuando estaba sometida a unos cambios tan rápidos y profundos, obteniendo los datos y referencias a través de los diarios que se editaban en la ciudad o que tenían delegaciones significativas en ella, no resulta creíble. Se pueden apuntar, no obstante, algunas tendencias. En la ciudad conviven una mentalidad rural con otra urbana y la segunda está ganando terreno a la primera desde los años 60. Vigo es una ciudad de aluvión que resulta más atractiva a medida que los procesos de empobrecimiento y envejecimiento del rural se hacen más acusados en el resto de Galicia. El profesor de la Universidad de Vigo, Gonzalo Caballero, publicó, en 2002, un artículo sobre la economía política de Vigo en el que se apuntan algunas de las claves que explican la actitud social de los vigueses hacia las administraciones públicas y en concreto hacia el ayuntamiento, entre otras causas por el acelerado crecimiento de la ciudad.
Conviene situar el análisis recordando la juventud de Vigo como ciudad. Mientras hacia 1910 la población viguesa era de 17.708 habitantes, cincuenta años más tarde se situaba en los 144.874, continúa creciendo hasta los 197.144 habitantes en el año 1970, los 258.724 en el año 1981 y los 291.418 habitantes a la hora de cerrar el siglo XX. Este intenso y acelerado crecimiento demográfico en un período relativamente corto ha dificultado la creación de un escenario urbano que fuese asumido por los ciudadanos como algo propio en torno a lo que comprometerse. La ciudadanía fue incapaz de establecer unos derechos informales sobre la urbe que hiciesen entender Vigo como algo propio para sus ciudadanos. La ciudad sufrió esa falta de sedimento que otorga el paso del tiempo al permitir alargar la valoración del futuro, y con ello los incentivos a la cooperación. Además, vivir un pasado común permite a los ciudadanos establecer lazos de cooperación entre ellos, así como mejorar el conocimiento y la información que los individuos tienen sobre el resto de los agentes y sobre la cooperación. La velocidad en la construcción de la ciudad no facilitó que la ciudadanía asumiese un compromiso sobre un proyecto de ciudad en torno al cual cooperar. Vigo ha sido más un conglomerado de diferentes partes mal interconectadas que una ciudad cohesionada con un proyecto definido y asumido
[8].

4. Una ciudad de aluvión, con un capital social escaso.
La ciudad de aluvión a la que se refiere Gonzalo Caballero lo fue, entre otras causas, porque algunas industrias, como la del automóvil provocaron la llegada a Vigo de gran cantidad de jóvenes de Ourense y otras partes de Galicia, que, en algunos casos, se vieron obligados a pagar cantidades significativas por acceder a un puesto de trabajo, en unas circunstancias en que la alternativa para encontrar un empleo bien remunerado era emigrar a Europa. Esta afluencia de jóvenes procedentes del rural modifica las actitudes sociales hacia la ciudad que es vista por muchos de los recién llegados sólo como un lugar de trabajo, a lo que contribuye la extensión del uso del automóvil que permite el desplazamiento a los lugares de origen todos los fines de semana. La afluencia de grandes contingentes de personas que mantienen un vínculo afectivo y físico con sus localidades de origen, impiden o retrasan la generación de vínculos con Vigo.
La economía política ha desarrollado el concepto de capital social
El capital social hace referencia al conjunto de relaciones sociales propias de una sociedad, y más concretamente a los niveles que en esa sociedad existen de confianza, de normas cooperativas y cívicas y de asociacionismo, los cuales pueden mejorar la eficiencia de una sociedad al facilitar las acciones coordinadas. De esta forma se intenta medir hasta qué punto los individuos se fían de sus conciudadanos, así como el grado de cooperación que los ciudadanos asumen para resolver asuntos sociales (...)
Así, en una sociedad segura, en la que existen altos niveles de confianza, se favorece la innovación y la acumulación de capital físico y aumenta la tasa de retorno del capital humano (...)
La escasez de capital social es el caldo de cultivo propicio para las malas gestiones políticas. Vigo resulta un buen ejemplo: un bajo nivel de capital social supone un bajo rendimiento institucional. En este sentido, una comunidad cívica como la viguesa resulta débil, tanto para hacer que los distintos gobiernos sean responsables de sus acciones como para articular sólidamente las demandas sociales que interesan (...)
La noción que estamos empleando de capital social permite una relación directa con el policy-making
[9] vigués, pero a la vez resulta compatible con los buenos resultados económicos de la ciudad olívica. Esto es así porque es en los mercados políticos donde los costes de transacción son mayores, donde las reglas y los derechos están mucho menos delimitados, donde el cumplimiento de los compromisos está sometido a mayores riesgos... En Vigo, la trayectoria histórica generó un marco institucional que aumentó la dimensión de estos problemas en política (así, en Vigo la indefinición y la debilidad de unos “derechos de propiedad” en la política viguesa hacen que las ganancias de la cooperación sean de dudosa apropiabilidad). En cambio, en economía existen reglas de juego más claras, derechos de propiedad bien especificados…, y por eso resulta más sencillo que, aunque con un capital social reducido, los agentes puedan llegar a cooperar y a establecer acuerdos (además, otros factores como las economías de escala o las tendencias endógenas impulsan el desarrollo económico vigués)[10].

5. El salto de la industria a los servicios

A mediados de los años 80, el número de personas ocupadas en los servicios supera, en Vigo, a los que se ocupaban de actividades industriales o pesqueras. Este desplazamiento de la población activa de la industria a los servicios acelera el cambio de mentalidad y afianza la cultura urbana.
Desde el comienzo de la Transición, los diarios locales, Faro de Vigo, La Voz de Galicia recogen informaciones sobre el abandono de los ciudadanos de la periferia de la ciudad por parte del Ayuntamiento. En las sucesivas elecciones el sentido agravio comparativo que padece el Vigo rural frente al centro de la urbe, es un argumento que utilizan los partidos que están en la oposición para desgastar a los que están en el gobierno. El nivel económico de las parroquias del rural vigués no era uniforme, existían grandes diferencias dentro de cada una de ellas y entre unas y otras y existía y existe una relación directa entre el nivel económico y la mentalidad. Pero lo que más condicionaba las actitudes era el origen de la propiedad de las viviendas, sin duda eran más “urbanitas” los que habían comprado el terreno para hacerlas o la casa ya construida que aquellos que habían edificado en una propiedad familiar o habían heredado la vivienda.
Cuando La Voz de Galicia habla del éxodo de los fines de semana a la provincia de Ourense, destaca un hecho que hace referencia a un conjunto de actitudes que denota ese comportamiento, entre ellas que no están bien integrados en la ciudad, que no se sienten aún ciudadanos. Vigo es el lugar donde tienen el “chollo” que es como se denomina popularmente al puesto de trabajo en esta ciudad y existe una relación directa entre esta denominación del puesto de trabajo y el hecho de que en muchos casos se hubiera tenido que comprar.
A muchos vigueses del rural les pasa algo parecido, la ciudad es, sobre todo, el lugar de donde obtienen sus recursos.
Durante años estas cuestiones han sido temas de análisis para la clase política, especialmente cuando se acercaban las elecciones locales o cuando algún acontecimiento enfrentaba los intereses de los ciudadanos del centro de la ciudad con los de las zonas periféricas y rurales.

6. La actitud hacia la cultura.

Abraham Maslow formuló una jerarquía de las necesidades humanas y su teoría defiende que conforme se satisfacen las necesidades básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. Las necesidades son uno de los elementos que más contribuyen a la formación de actitudes y en 1979, en Vigo, buena parte de la población había podido satisfacer sus necesidades básicas y planteaba demandas que tenían que ver con el reconocimiento social y la autorrealización.
Un dezasete de malo saía á luz, precisamente en Vigo, e do prelo de Compañel, na antiga rúa Real, un libro, «Cantares Gallegos», de Rosalía de Castro. Esa data, o dezasete de maio, foi escollida pra celebrar o Día das Letras Galegas. Poucas veces un libro como o de Rosalía naceu tan carregado de significado. Non somentes era un libro de poesía, na máis segura acepción do termo, senon que era tamén como unha flor de alborada na restauración literaria da nosa lingua. Esta lingua, o galego, que tivo días tan felices, pasara séculos de menosprezo e esquezo, e entón revivía, volvía a ser a patria dos galegos, e cada día eran máis os que a atopaban na boca como quen adenta pan fresco. Hoxe está a lingua no corazón do despertar galego, de todas os esperanzas galegas, unida a todas as tarefas de futuro do país, sangue fresco e vizoso, o noso sinal como pobo, a liberdade da lingua como amosa perfecta da nosa liberdade....
Este é, pois, un día alegre para a comunidade galega. E o que queremos os que traballamos nos eidos das letras galegas, e que se faga de el un día de festa popular. Mellor dito, un día de romaría. Un día santificado pola resurrección da fala nosa, da fala dos avós e dos poetas, das sementeiras e das colleitas, dos trunfos e das derrotas, da nosa pobreza e da nosa riqueza. Da vida, en fin, e do ser galego
[11]. CUNQUEIRO.
Álvaro Cunqueiro fue un escritor, poeta y periodista que desarrolló la mayor parte de su vida profesional en el franquismo, abandona Falange en plena Dictadura y es inhabilitado. En 1979, dos años antes de su muerte, se le consideraba un demócrata que había utilizado el gallego y el castellano en toda su producción literaria. Su faceta de periodista, como columnista de diversos diarios y director de Faro de Vigo lo habían hecho muy conocido y apreciado en la ciudad olívica. El artículo que firma en la portada de Faro, una reivindicación de la lengua gallega y de los escritores que como él la utilizaron para recuperar y dar a conocer el patrimonio cultural de Galicia, tuvo una gran repercusión, más notable si cabe, por su exquisita neutralidad para que el patrimonio de todos no se lo pudiera apropiar ninguna bandería. Artículos como este se convirtieron en referente para formar las actitudes en los nuevos tiempos.
Analizando los diarios locales se llega a la conclusión de que había una gran cantidad de contenidos culturales reprimidos por la Dictadura que estaban buscando el medio de hacerse públicos, pero existía aún una autocensura que los modulaba y muchos prejuicios que asociaban el progreso cultural o la eclosión de las manifestaciones culturales a determinados partidos políticos. Pero en Vigo, además de los prejuicios y los hábitos adquiridos, había un déficit de productos culturales locales muy acusado, la oferta era mucho menor que la demanda.
Los medios de comunicación difundían estereotipos sobre la necesidad de disponer de los conocimientos necesarios para interpretar y disfrutar de todas las manifestaciones culturales, presentadas como parte de nuestro entorno como ciudadanos. Sugerían los medios informativos que teníamos que entender las manifestaciones culturales porque saber interpretarlas condicionaba positivamente nuestra imagen social, afectando a nuestras relaciones y a nuestro yo y estas ideas generan una actitud que dispara la demanda de bienes culturales, pero, en Vigo, sólo se satisface parcialmente y los comportamientos se orientan en otras direcciones.
Los dos diarios de mayor difusión en Vigo fueron coherentes con las ideas sobre la cultura que se desprendía de sus contenidos y en la edición de 1979 le dieron una gran difusión tanto “O día das letras galegas” como a los “Premios da crítica Galicia”. En la información de La Voz de Galicia se pone de manifiesto el deseo de los organizadores de implicar a toda la población en esta importante conmemoración cultural.
La Voz de Galicia, 12/05/1979
Faro de Vigo, 04/05/1979En aquellos años se extiende la idea de que la escuela de comercio y la de peritos industriales, no daban respuesta ya a las necesidades de formación del sur de Galicia y la Caja de Ahorros Municipal de Vigo crea el Colegio Universitario. Esta institución que disponía de media docena de titulaciones adscritas a la Universidad de Santiago de Compostela se transformaría en la Universidad de Vigo, con tres campus, en Ourense, Pontevedra y Vigo, una comunidad que en la actualidad supera las veinte mil personas.
En España la Transición fue mucho más que la adquisición de hábitos democráticos, también en Vigo comienzan a cambiar las actitudes hacia las administraciones públicas gobernadas por personas que representan a la soberanía popular, las asociaciones de vecinos, los sindicatos, las asociaciones patronales, las empresas y la cultura y estos cambios se reflejan en la cantidad y la calidad de la información sobre actividades culturales que aparece en los diarios.

7. La movida viguesa. Fai un sol de carallo.

A partir de 1980 comienza a hablarse en Vigo de un movimiento musical, inspirado en los avatares de la vida local y las actitudes y comportamientos de la ciudadanía hacia ellos que prende velozmente entre los jóvenes, tanto por el número de grupos musicales y de artes plásticas que se suman a esta corriente como por el número de seguidores y la acogida que tiene en los medios de comunicación. Esta tendencia musical, que fue la parte más visible de un movimiento más amplio, tuvo la virtud de poner a esta ciudad atlántica en el mapa cultural de España y que dejase de ser sólo una referencia de atracos, sucesos truculentos, desaparición de empresas y huelgas.
“La movida” muestra una nueva cara de la ciudad, transforma su imagen y atrae a nuevas gentes que buscan algo diferente a la buena cocina, el marisco o los suaves veranos de las Rías Bajas.
La razón de traer aquí este acontecimiento es que con él, el sur de Galicia se proyecta en la propia comunidad autónoma y en el resto de España, con un rostro nuevo, con una gran potencial creativo, lleno de oportunidades, capaz de captar la atención de las grandes empresas, del turismo... y que debería haber merecido más atención por parte de las autoridades locales.
La movida no es un movimiento contracultural, sino postmoderno, los jóvenes deconstruyeron la realidad de entonces y comenzaron a ver la ciudad como un mosaico de grupos inconexos, que están físicamente pegados o entremezclados pero que sólo tienen en común que comparten el mismo espacio urbano. En definitiva, una visión fragmentada que les permite aislar los comportamientos que nutrieron las letras de sus canciones que hacen emerger, con una gran dosis de ironía y alguna nostalgia, las actitudes de minorías anacrónicas.
Galicia Caníbal
Os Resentidos Fai un sol de carallo. Con isto da movida haiche moito ye-yé que, de noite e de día, usa jafas de sol: ¡Fai un sol de carallo! A matanza do porco A matanza do porco.- A berra e un conxunto de berros dun porco cando o van matar. San Martiño oficial de Monforte ó Nepal, o magosto para agosto, safaris do porco, filloas de sangue, Galicia embutida: ¡Fai un sol de carallo! ¡Galicia caníbal! Etiopía ten fame Etiopía ten fame.- Un parado occidental sostén un filete. Un negro deitado, o negro non lle chega, arrastra o bandullo. O parado occidental sostén o filete; o parado altivo, o negro non lle chega. Doa os teus riles: un ril á merenda. Doa os teus riles: outro ril á cea.

La letra de la canción es de Antón Reixa, uno de los artistas que surge en los primeros años de la década de 1980, en Vigo y la música es de “Os resentidos”. En la canción se reflejan dos facetas antagónicas de la realidad gallega de aquellos años, la coexistencia de tradiciones ancestrales como el rito de la matanza del cerdo que era todavía una oportunidad para que se reuniera toda la familia en una auténtica fiesta que el autor de la letra considera como un rito caníbal por la cercanía a la familia del animal que se sacrificaba y la existencia del desempleado o parado protegido por el naciente estado de bienestar cuya situación desea un negro que se arrastra sobre su tripa para alcanzar el bienestar del otro.
Hay todavía una imagen más referida a un tercer nivel del cambio de sensibilidad de la sociedad gallega, el de la donación de órganos, irónicamente enfrentada al canibalismo.
En los siglos XIX y XX los literatos gallegos describieron a sus conciudadanos, con retratos acabados con gran precisión. Los pintores y los juglares de la movida construyen, con intensos brochazos, verdaderos esperpentos de grupos minoritarios, para proyectar imágenes rompedoras que sorprendieron e impactaron fuera y dentro de Galicia.


8. Los cambios en la autoimagen

En relación a los objetivos que persigue este trabajo, lo que cabe preguntarse es como influyó este movimiento en la autoimagen de los gallegos. Sin duda, supuso una aportación influyente a la cultura local. La movida se había puesto en marcha muy poco tiempo antes en Madrid y apreciar que Vigo tuvo entonces recursos suficientes para generar un movimiento parejo y singularizarlo en la mayoría de sus aspectos, supuso todo un descubrimiento sobre su vitalidad cultural. Además de la literatura y la pintura, la ciudad poseía recursos para que un grupo de jóvenes músicos interpretara la realidad de aquí con una concepción postmoderna y la exhibiera, con éxito, por el resto de España.


9. La movida bajo el foco

Resulta paradójico que este movimiento no se hiciera visible en Galicia hasta que desde Madrid, el disc-jockey de una emisora de radio de ámbito nacional no hiciera referencia a este movimiento musical, que según él y con evidente fantasía, estaba teniendo eco en Nueva York, Londres o París. En sólo una semana las emisoras de radio y los diarios locales reprodujeron el comentario y, a partir de ese momento, la movida viguesa se hace visible para la ciudadanía y se menciona asiduamente en los medios de comunicación.
La movida es mucho más que las letras de sus canciones, las actuaciones transmiten al público un conjunto de actitudes y comportamientos que son percibidos como referentes para conducirse por la vida. Hay que tener en cuenta que los primeros 80 del siglo pasado fueron años de una crisis muy dura, la calle aparecía tomada a diario por trabajadores del naval regulados que se comportaban muchas veces como una guerrilla urbana, no había trabajo para los jóvenes formados o no y todos percibían que la situación cambiaba con una lentitud desesperante. Para los jóvenes más formados, la esperanza era la integración en la Comunidad Económica Europea, pero era un salvavidas que tardaría en materializarse; hasta que llegara, una tabla de salvación que garantizaba sentirse dentro de un grupo era sumarse a esa nueva corriente y comportarse de acuerdo con ella.

LA POSMODERNIDAD TOMA EL PODER EN VIGO
LA CIUDAD INDUSTRIAL Y PORTUARIA GALLEGA ES LA CUNA DE UN IMPORTANTE MOVIMIENTO DE MÚSICA MODERNA
Vigo es en estos momentos, una de las ciudades españolas donde más han calado las últimas tendencias en todo lo que a moda, música u otras manifestaciones culturales se refiere. Ciudad industrial, con el paro cerniéndose sobre ella, la periférica Vigo saca fuerzas de flaqueza y sin que nadie sepa por qué se convierte, para asombro de propios y extraños, en la cuna de grupos como Golpes Bajos o Siniestro Total, que significan toda una revelación para los modernos y posmodernos de las muy cosmopolitas Madrid o Barcelona.
Si Vigo fuera un tablero de ajedrez, se podrían diferenciar nítidamente las fichas blancas de las negras. Ocurre, sin embargo, que esta ciudad es un rompecabezas complejo, una tarta de hojaldre con diferentes capas superpuestas para comer de una vez o una por una. La modernidad viguesa es el último estrato del pastel. El más pequeño, el que más se oye, el que más se ve. La modernez golpebajera totalmente siniestra y resentida trascendió las puertas de la casa patricial y en la patria de la posmodernidad ha tomado posesión del trono. ¿De dónde salen Golpes Bajos, Siniestro Total, Bar, Aerolíneas Federales, Os Resentidos, Los Buzos, Batallón Disciplinario, Vacuna Antibritánica o Control Remoto? No aparecen de repente, aun que Golpes Bajos y Siniestro parecían caídos de Kripton cuando invadieron con su depresión melancólica, con su locura agresiva los corazones de los novaoleros.
Vigo suena de repente como un caldo de cultivo original. De repente. Y es verdad. La ciudad es hermosa y destartalada. Incongruente en su mezcla urbana y rural. Metrópolis de aluvión orensano lucense pontevedrés, ha sintetizado en clave de ciudad la amalgama rural de sus ocupantes. Vigo fue la puerta de salida de los gallegos que emigraban a América. Muchos se quedaron en el camino y otros la eligieron como punto de referencia para el retorno. Nunca obtuvo una solera cultural que hiciera prever su hegemonía actual sobre las demás ciudades gallegas.
El trabajo, en su más estricto sentido proletario, se asentó aquí desde finales del siglo pasado, y los obreros de la fábrica -agricultores al llegar a casa-, las pescantinas, los comerciantes, parieron hijos de asfalto y carbonilla, con olor a centolla y vino blanco. No tienen nada o, muy poco que ver los chicos de los institutos de Traviesas o La Guía con las generaciones anteriores, que se debaten entre los coletazos de la progresía demodé sesentayochera y la indiferencia ante otra cosa que no sea la crisis.
La crisis. ¿Qué crisis? Pasemos de reconversión industrial. Pasemos de depresión económica. Pasemos de apresamientos de pesqueros en Marruecos, pasemos de Prensa convencional, de radio artrítica. Por ahí no van los tiros para explicar la movida musical que se da en Vigo a partir de 1982, porque aquí puede estar la madre del cordero.
El origen de la 'movida'
En diciembre de 1982 se celebra un festival que los organizadores llamaron Nadal Rock. Allí actúan Teo y Pablo, como Trenvigo, embrión del futuro Golpes Bajos; Bar, uno de los primeros grupos de la movida y el que peor suerte ha tenido, y Siniestro Total, que entonces hace su debú. He aquí todos los ingredientes aliñados y la paella puesta al fuego. De este guiso y de sus innumerables combinaciones saldría todo lo demás. Del Siniestro formado por Germán Coppini, Miguel Costas, Julián Hernández y Alberto Torrado saldrán posteriormente ramificaciones: Germán será luego el cantante arrepentido y diferente de Golpes Bajos; Miguel compaginará durante un año Siniestro con Aerolíneas Federales; Alberto se reparte entre Siniestro y Os Resentidos; Julián alterna Siniestro con Destino Auswichtz. Muy poca gente para el follón que montan.
Pablo Novoa y Teo Cardalda proceden de Trenvigo, grupo que acompañaba al histórico Bibiano en su última etapa electrónica. De esa época les queda una sólida formación musical, abundante experiencia de actuaciones ante el público y una indudable sensibilidad. De Teo han dicho que fue un niño prodigio, loco por David Sylvian, estudiante de Hispánica. Pablo estudia Químicas en Santiago y se incorpora a Golpes Bajos en una segunda fase, junto con Luis García, el más pequeño del grupo.
Germán y Teo graban la maqueta que ganó el concurso de la revista Rock Special con los temas que . luego compondrían el maxisingle de Golpes Bajos. Con el premio, Nuevos Medios se convierte en su productora. No mires a los ojos de la gente va de tema estrella, con Lágrimas, Estoy enfermo, Malos tiempos para la lírica y Tendré que salir algún día. Son los temas creados por Coppini e interpretados en tono depre, melancólico, íntimo y sugestivo. Muy bien tratados. Muy bien instrumentados. El maxisingle editado en el. verano pasado consigue vender 20.000 copias en seis meses.
"Vigo es una nación"
La historia de Siniestro viene de un poco más atrás. Decíamos que diciembre de 1982 había sido una fecha clave para toda la movida, y desde entonces los de Siniestro graban un elepé que también consigue unas ventas notables. Matar hippies en las Cíes, Me pica un huevo, Sexo chungo. En sus canciones está lo chungo, semiirónico, acratoide, marginal. Sobre todo marginal. No quieren manager ni un planteamiento profesional al estilo de Golpes. Van de anticomerciales, intentando eludir todo posible virtuosismo o tecnicismo, simplificando los acordes al máximo, para conseguir una música funcional y efectiva. Así se lo montan Julián Hernández, Miguel Costas y Alberto Torrado.
Son las dos grandes líneas. Las dos tendencias que se abren en Vigo y que se alejan cada vez más, aunque hayan tenido en común al cantante en algún momento. Lo esteticista en Golpes Bajos y lo marginal en Siniestro Total. Son la cara y la cruz de un mismo fenómeno. En el caso de Siniestro se da un grupo que se amplía y se confunde con Os Resentidos, que vienen a ser algo así como el brazo armado, la rama dura, si es posible aún. Os Resentidos, con Antón Reixa por el medio, son aún más marginales que Siniestro: "El grupo somos cuatro, Extremadura dos, Cáceres y Badajoz".
Rubén Losada, Alberto Torrado, Javier Soto y el susodicho Reixa dicen de sí mismos: "Pero además somos Os Resentidos de Vigo (gora Vigo Camasutra), una esquimal bus band de funkie depresivo. Nuestro trascendental concepto del funkie depresivo y del rock esquimal desborda obviamente la fugacidad del lenguaje y la opacidad traidora de la escritura (lapsus). Los motivos de nuestro resentimiento son amplios y confusos, puestos en situación normalmente, solemos declarar: una vez detectado el cáncer de mama galopante de la Santa Lucía de Miguel Ríos, llegó la hora (godsave the mamas not the cancer)". Su musa es Paloma Gómez Borrero, a quien cantan: "Paloma Pómez Volero e in cuela parte penetrare; Paloma Pómez Volero, ououou. Aunque non sono Topo Llillo, corre corre que te pillo. Mira que somos protestantes, non te me poñas diante. Per la matina io penso a te. Ponte felina sólo per me".
Os Resentidos hacen sus letras en gallego. Es el único grupo que muestra alguna relación con este idioma, lo cual, por otra parte, no significa ningún compromiso nacionalista o de otro tipo, porque van de heavy metal de extrarradio.
En Siniestro Total se da un viguismo exacerbado que se plasma en sus letras y con continuas referencias locales en declaraciones tales como "somos celtistas del Celta de Vigo", o cuando Reixa, poeta antes que músico, los presenta en una actuación madrileña hablando en portugués y diciendo: "Vigo es una nación"
[12].
La movida viguesa destaca por su originalidad, su autonomía respecto de otros movimientos de aquellos años. Los referentes para construir sus mensajes verbales o plásticos son locales, son los acontecimientos que estaba viviendo la ciudad en aquellos momentos y refleja, más que ninguna otra manifestación cultural, los sentimientos, los valores y las emociones. Su capacidad para calar en la población se debe a que la movida refleja una parte de las emociones, las más intensas que generaban lo que se estaba viviendo.
La opinión pública aparece, se expresa y desaparece como parte de un proceso tridimensional (3D), en el que las opiniones individuales se forman y cambian. Estas opiniones individuales surgen y se movilizan en una fuerza expresiva colectiva de juicios, y esa fuerza se integra en el sistema rector de un pueblo. Asociado a cada dimensión aparece el correspondiente subproceso: a) transacciones entre los individuos y sus ambientes, b) comunicación entre los individuos y las colectividades que los acogen y c) la legitimación política de la fuerza política emergente
[13].
En Vigo tuvieron lugar los dos primeros subprocesos de la formación de la opinión pública sobre la movida, pero el tercero no llegó a producirse. Los políticos locales realizaron algunas acciones para apoyar y, sin duda, prevalerse de esta corriente cultural, pero su propia naturaleza la hacía inaprensible. Se pretendió contribuir a la formación técnica de los músicos, utilizando una institución municipal, la Universidad Popular, pero no resultó eficaz. También se intentó, con cierto éxito, organizar eventos de distinta naturaleza para promocionarla y mantenerla viva.
Un tren cargado de modernos y algunos infiltrados llegó el sábado por la mañana a Vigo. Era la expedición Madrid-Vigo, encuentros en la vanguardia, organizada por el Ayuntamiento vigués y la Comunidad de Madrid. En dos días, encuentros, pocos; vanguardia, incierta. Eso sí, muchas copas y mucha algarabía. En la fiesta de despedida, anoche, Teresa Lozano Díez, de Madrid, resultó herida por una botella que lanzó Fabio Macnamara, y en el hospital General de Vigo le dieron tres puntos de sutura.
Dicen que la movida se parió en las tabernas, en los tugurios promiscuos y sensuales del Madrid de hace una década. Algunos ciudadanos escépticos están convencidos de que la movida fue una ocurrencia de los taberneros para alegrar la rentabilidad de sus locales. De hecho, el hermanamiento de Vigo y Madrid propiciado en la operación tiene todos los aromas del entorno bursátil. El tren de los modernos estaba saturado de tipos de interés: Joaquín Leguina, Manuel Soto, Alaska, El Hortelano, Lolo Rico, Alberto García Alix, Carlos Berlanga, Ana Curra... Dos instituciones han tenido la habilidad de convertir a los tipos marginales en tipos medios moderados. Al contrario que la vida, la movida no es un frenesí, sino un paquete de acciones con pocas obligaciones.
Lo de que la movida se haya aposentado en Vigo es un guiño de la historia: un gallego hizo la coreografía del Movimiento Nacional, y como la movida es una forma de movimiento, los gallegos se apresuraron a apuntarse en la lista los primeros. Y en esta ocasión han demostrado ostentosamente, ante la caprichosa zarabanda del arcangelado madrileño, que en Vigo se mueven todos sin respiro, y que el que no corre, vuela.
MODA PARA POLÍTICOS
Mientras que su alcalde, Manuel Soto, iba vestido de Adolfo Domínguez, el presidente madrileño, Joaquín Leguina, estaba disfrazado simplemente de Leguina. Y eso no es una casualidad. Incluso la cantante Alaska, aunque lució copiosos modelos a cual más incisivo, se mantuvo en todo momento interpretándose a sí misma. El programa de actos no era apto para espíritus sosegados: en dos días no se puede digerir exposiciones de pintura, fotografía y diseño, espectáculos callejeros de muñecos ahorcados, el estreno de la opereta de Antón Reixa After shave, un concierto de Siniestro Total, Los Nikis y Gabinete Caligari, un recorrido mágico-etílico por los locales más representativos de la movida nocturna viguesa y un intercambio gastronómico contundente. Hasta la bola. (El cocido fue ejecutado por los cocineros del restaurante La Bola, de Madrid, que se trasladaron a Vigo con todos los ingredientes, incluidos pucheros y parrillas.) Si algún observador quiso saber en qué consiste la movida aprovechando el tinglado del hermanamiento Vigo-Madrid, seguramente no se habrá enterado de casi nada. Curiosamente, los protagonistas oficiales se han desmarcado. Muy poca gente se considera en nómina: sencillamente se deja querer. Pero hasta tal punto el término movida crispa a algunos de los que fueron sus santones, que ya ni la mencionan. Es un juego, un divertimento que ha influido de algún modo en la estética superficial de algunas personas y de algunas ciudades. Lo más notable que ha producido pertenece al mundo del diseño y al de la transformación de espacios urbanos. Y la noche, la vida de rosa y de risa, el despendole, los modistos, los peluqueros, las chaquetas desmesuradas, el sincretismo, las tabernas y los cantores sarcásticos.El director de La luna de Madrid, José Tono, decía: "Nosotros somos comparsas
[14]”.
Con más perspectiva que la que ofrecía, en 1986, pocas horas después de ese intento de hermanamiento que no pasó de un gesto bienintencionado, no se puede decir que la movida fue sólo un divertimento. Con todas sus limitaciones, que fueron muchas, la movida situó a Vigo en el mapa y mejoró el autoconcepto de los vigueses.
En Madrid, la movida dio lugar a nuevas corrientes culturales, con nuevas estéticas y más conectadas con otros movimientos ámbito global. De hecho los sellos discográficos locales fueron absorbidos por multinacionales que adoptaron a los músicos locales e importaron movimientos musicales nuevos que se estaban introduciendo con éxito en Los Ángeles, Nueva York o Londres. Algo de esta tendencia llegó a Vigo y en poco tiempo desvirtuó a la movida local.
La movida puso también en evidencia que la ciudad carecía de la “masa crítica” necesaria para mantener un movimiento de estas características, pero tuvo la fuerza para traerlo al mundo, faltaron nuevas aportaciones, las necesarias para robustecerlo, pero eso es un mal común a todo lo que no sean mega ciudades, las que hacen posible alimentar un movimiento de esas características y hacerlo derivar en otros nuevos profundos y extensos.
No obstante, las manifestaciones culturales viguesas de las décadas de 1980 y 1990 tienen, en la mayoría de los casos, referentes claros en la movida y los autores, a los que aquel movimiento postmoderno les ofreció sus primeras oportunidades, dinamizaron la vida cultural gallega en las dos décadas posteriores.
10. La pérdida de masa crítica.

El drama de las pequeñas y medianas urbes es que los centros de producción cultural y el mercado está en las mega ciudades y como ocurre en tantas poblaciones de provincias la mayoría de los jóvenes con aptitudes e inquietudes artísticas no tienen más remedio que irse a las mega ciudades para cumplir sus metas y... son pocos los que retornan.
Los esfuerzos de las administraciones autonómicas y locales por generar entornos más atractivos para estos jóvenes han tenido resultados desiguales. En Galicia estas acciones de las administraciones públicas comenzaron a tener alguna efecto a mediado de la década de 1990.
La emigración es como aquellos cines de sesión continua de la Dictadura; primero a América, después a Europa y más tarde a Madrid, Barcelona, Valencia, Huelva... y esa ideología, a la que da lugar un contexto económico y social como el de Vigo que genera el éxodo más o menos forzado, se mantiene. Por eso se concedía y se concede aun, un gran valor a aquellos emprendedores que demandan para sus empresas a personas muy cualificadas, capaces de librar de la emigración a algunos de los “mejor preparados”.
La pérdida constante de fuerza de La Movida como inspiradora de productos culturales y referencia de la conducta colectiva se debe al cambio de actitudes que se produjo en la ciudad en la segunda mitad de la década de 1980 y en la década siguiente. Los cambios tecnológicos y la fuerte competencia obligan a las empresas a cambiar sus métodos de producción, adquiriendo máquinas y racionalizando los procesos lo que provoca fuertes reducciones de mano de obra. Paralelamente, la demanda de nuevos servicios se multiplica y este trasvase de mano de obra de los sectores primario e industrial al de servicios genera gran cantidad de nuevas oportunidades para los emprendedores o para aquellos que sólo pretenden encontrar un empleo.
La naturaleza del trabajo en el sector servicios provoca un cambio mentalidad, la hace más abierta y despliega un abanico de oportunidades que se hacen visibles para la mayoría de la población. Cuando estas percepciones calan se genera un nuevo estado de opinión y aunque la reconversión continúa desarrollándose ya no pesa, deja de ser un freno. En ese momento acaba la movida porque cesan las causas que la motivaron y queda sólo como un movimiento que tenía sus raíces en una situación ya superada y que la mayoría quiere olvidar.

11. Entorno profesional de las relaciones públicas

En las décadas de los 70 y 80, las técnicas de relaciones públicas que utilizaron las diferentes organizaciones de la ciudad de Vigo estaban condicionadas por la formación académica y la experiencia profesional de los encargados de aplicarlas. En la mayor parte de los casos eran periodistas titulados, con experiencia en medios informativos, que, sin una preparación específica, se hicieron cargo de las relaciones públicas de las empresas que los contrataron.
En los años 70 y 80, no se hablaba en Vigo de relaciones públicas, sino de relaciones con los medios informativos y a los periodistas que se encargaban de estas funciones se le solía llamar jefe de prensa, jefe de gabinete de prensa o redactor del gabinete de prensa. La denominación indicaba el tipo de trabajo que realizaban, elaboración de comunicados o notas de prensa, filtraciones, preparación y convocatoria de ruedas de prensa, elaboración de dosieres diarios de prensa y recuento o clipping.
El análisis del feed back se realizaba a través de la repercusión en la prensa de las informaciones facilitadas, de uno u otro modo, por la organización, valorando el espacio que se dedicaba, la sección en la que se ubicaban, el titular y se aparecían o no informaciones facilitadas al medio informativo por otras fuentes que corroboraban o rebatían a la primera.
Se valoraba más la cantidad que la calidad de la información que generaba la noticia que facilitaba la organización, el análisis era más cuantitativo que cualitativo.
Interesaba, sobre todo, la visibilidad, quizás porque, en Vigo, en esos años, no se disponía de medios necesarios para investigar la imagen pública de las organizaciones y era más importante estar en la mente del público; que cómo se estaba.





1. El patrocinio

A finales de los años setenta, comienzan a realizarse en Vigo actividades patrocinadas, por la Caja de Ahorros Municipal de Vigo y por el Ayuntamiento, principalmente. La finalidad de la primera corporación democrática cuando organizaba, subvencionaba o patrocinaba eventos era satisfacer las demandas de los grupos o asociaciones que habían tenido la iniciativa de pedir su colaboración, pero, al mismo tiempo, pretendía hacerse más presente, más visible y cobrar mayor protagonismo en las ciudad. No obstante, este segundo objetivo, apenas se cumplía, por la escasa capacidad de organización de los grupos y asociaciones a las que se subvencionaba que era la causa de la deficiente calidad de los eventos y de su escasa capacidad de convocatoria y de repercusión mediática
El ayuntamiento disponía de un departamento o gabinete de protocolo que se encargaba de la preparación y de la gestión de todos los eventos organizados por él , pero este departamento municipal que era el paradigma o, al menos, un notable referente en Vigo, en la organización de eventos y atención protocolaria, no solía intervenir en los eventos que había patrocinado o subvencionado.
La visión que tenían los profesionales vigueses de las relaciones de la organización con sus públicos no era global y las sinergias no se tenían en cuenta. En realidad no había una visión estratégica de las relaciones de la organización con sus públicos, al extremo, de que en el Ayuntamiento, en la década de los ochenta, había un departamento de relaciones públicas y otro de protocolo, que trabajaban juntos en contadas ocasiones. Además, durante la Dictadura y hasta los ochenta, las relaciones con los medios informativos se llevaban desde la secretaría particular del Alcalde.
Se debe tener en cuenta que la finalidad del departamento de protocolo era hacer viable el acto que organizaba y cumplir las normas de precedencia y todas las relativas a actos públicos. No se perseguía, como objetivo principal, la proyección de una imagen institucional positiva del Ayuntamiento a través del evento, entre otras razones, porque la imagen personal y política del Alcalde se llevaba desde su secretaría particular y este objetivo, típico de las relaciones públicas, parecía el único y no debía sufrir interferencias.

2. Las primeras acciones estratégicas

Las relaciones públicas del ayuntamiento de Vigo comienzan a gestionarse con cierto sentido sistémico, a mediados de la década de los ochenta. En esa época, a través del reflejo de su comunicación en los medios informativos, se puede deducir que se ha diseñado un mapa de públicos, internos y externos, y que comienzan a enviarse mensajes específicos para cada uno de ellos.
Aunque no existen evidencias, salvo algunos comentarios en “Faro de Vigo” en los que se hace referencia a alguna encuesta o sondeo sobre temas electorales, parece que a partir de 1986 la comunicación de la Alcaldía está orientada por referencias obtenidas mediante sondeos y encuestas que investigaban temas electorales pero que facilitaron datos útiles para acomodar la comunicación.
En esa época se pasa de unas relaciones públicas del modelo de “información pública” a otro “asimétrico bidireccional” que está caracterizado porque el flujo de la comunicación es bidireccional, el objetivo es la persuasión científica, el estilo comunicativo es de defensa, el modelo comunicativo es de doble sentido, siendo el flujo emisor mayor que el del receptor, el esquema de comunicación de fuente - receptor, con retroalimentación y las características de la investigación, las de evaluación de actitudes.
La clave del modelo está en averiguar qué es lo que le gusta al público de la organización y determinar los valores y actitudes de aquél, para poder describir posteriormente a la organización en función de estos valores y actitudes.
De nuevo hay que decir que esta cooperación o conjunción de esfuerzos para mejorar la eficacia de la comunicación se dan sólo de forma esporádica porque no están favorecidas por la estructura organizativa del ayuntamiento, ni por las características del grupo de personas de confianza del alcalde de ninguna de las corporaciones del periodo estudiado.
El hecho de que se alcancen determinados niveles de técnica profesional, no significa que ese nivel se consolide, porque cada cuatro años se renueva la corporación y porque las demandas del entorno cambian de forma acelerada. Además, el gobierno de la corporación democrática viguesa de 1979, la primera tras la Dictadura, estaba formado por cuatro partidos políticos y entre 1979 y 2006 sólo ha habido una corporación con mayoría absoluta. Eso significa que aunque se pactasen acuerdos para que hubiera un único portavoz, en cuanto surgían disensiones o se acercaban las elecciones municipales, el número de portavoces se multiplicaba, se acababa la coherencia y desaparecían las sinergias entre lo institucional y lo político.
El ayuntamiento, con más de 1.500 funcionarios, tenía y tiene una gran presencia en la ciudad y al ser la única administración pública con fuerza, ha sido un referente de muchas actividades y entre ellas de las emergentes relaciones públicas.

3. Los profesionales de las relaciones públicas en Vigo, en las décadas de 1980 y 1990.

En 1980 disponían de un asesor de relaciones con los medios informativos la Junta de Obras del Puerto de Vigo (Autoridad Portuaria), el Gobierno Civil de Pontevedra (Subdelegación del Gobierno de Pontevedra), la Zona Franca, los Armadores de Buques de Pesca y la Confederación de Empresarios de Pontevedra. Había algunas otras organizaciones que cuando necesitaban dirigirse a los medios informativos por un tema puntual se ponían en contacto con un periodista con el que tenían alguna relación o conseguían el mismo servicio a través de una agencia de publicidad.
De las tres empresas con mayor facturación de la ciudad, Citröen, Pescanova y El Corte Inglés, las dos primeras tenían centralizada su comunicación en Madrid y El Corte Inglés disponía de un relaciones públicas en Vigo que se encargaba de las relaciones con los medios informativos y de la publicidad local, con el nivel de autonomía que le permitía su organización.
[1] Sorokin A. Pitirim, Dinámica social y cultural, 4 vols. (1937-1941), Harvard.

[3] Rodríguez, A., Psicología Social, Trillas, México, 1991.
[4] Faro de Vigo, EN[4] VIGO FORON ENTREGADOS NUNHA CEA, OS PREMIOS DA CRITICA, 18/05/1979, p. 1.
[5] En 1982, cuando Xesús Alonso Montero califica, en La Voz de Galicia , de “pequeña” a la atmósfera cultural viguesa, hacía ya seis años que el Círculo Ourensán Vigués, promovía y organizaba los “Premios da Crítica”. Coincidiendo con la edición del certamen de mayo de 1979, Faro de Vigo anuncia la convocatoria de la entrega de los premios y, al día siguiente, publica una crónica de la “Cea das letras”, en la que destaca la ausencia de discursos oficiales, valorando la autonomía de los organizadores.

[7] La Voz de Galicia, 31/10/1982, pág. 41.
[8] Caballero, G. La economía política del círculo vicioso…Revista Galega de Economía, vol. 11, núm. 1, pág. 12, 2002.
[9] Nota del doctorando.-La expresión norteamericana policy-making, puede traducirse en español por el concepto control social o la influencia que cada comunidad ejerce sobre cada uno de sus miembros para que adopte las actitudes y las conductas de aquella.
[10] Caballero, G. La economía política del círculo vicioso…Revista Galega de Economía, vol. 11, núm. 1 pág.13, 2002.
[11] Faro de Vigo, 17/05/1979, portada.
[12] El País, La posmodernidad toma el poder en Vigo. , La ciudad industrial y portuaria gallega es la cuna de un importante movimiento de música moderna, 15/04/1984
[13] Crespi, Irving, El proceso de opinión pública. Cómo habla la gente, Ariel Comunicación, 2000, pág. 27.
[14] El País, Un tren cargado de modernos, 23/09/1986.

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